ESTA CASA…DISFRÚTALA, GÓZALA

Esperamos que te gusten sus rincones, se crearon con mucho cariño.

Os lo contamos…

El abuelo Paco era un gran emprendedor. Estamos hablando de los anos 1867 a 1993, o sea un siglo. Nace en Milmarcos y sale a Zaragoza para aprender una artesanía: la fabricación artesanal del chocolate.

En aquel momento Molina de Aragón era la capital de una comarca de gran extensión, y daba cobijo a un gran número de pequeñas poblaciones.

La enseñanza, con internados de chicas y chicos. Los juzgados, notarios, registrador, los médicos… todo estaba en Molina. Sus calles se llamaban: las tiendas, tejedores, sombreros… artesanos y comercio. Había calles con nombres relacionados con el comercio y los oficios tradicionales: Las Tiendas, Tejedores, Sombrereros, Artesanos…

Las carretas y los carros era una de las formas en que se hacía el intercambio de víveres entre las distintas provincias y zonas de España.

Esta casa, “parador de santa rita”, era la entrada de esos víveres desde valencia. La finca “dehesa de los caballos”, anexa a esta casa, era donde se guardaban los carros. El terreno donde hoy se ubican las viviendas adosadas en la parte posterior, eran los abrevaderos de los animales.

Y esta casa se convirtió o se edificó para parada y fonda de todo lo que llegada desde valencia. Y esta casa se utilizó como parada y fonda para todo aquel que llegaba desde Valencia.

La casa estaba a las afueras de Molina. Su pairón – monolito que indica el fin de la ciudad y típico de estos pueblos – está al frente de la casa. El centro del pueblo estaba alejado y los molineses paseaban hasta el “parador”.

Hay una época, la de las epidemias, que cuentan las cronologías de la época que dejaban los viajeros aquí, en cuarentena, antes de entrar en la ciudad. Cuentan las crónicas que, en tiempos de  epidemias, los viajeros se recluían aquí, en cuarentena, antes de poder entrar en la ciudad.

En este contexto, el abuelo Paco se casa con la abuela Tomasa que ya tenía una pequeña tienda en la calle de las tiendas, y deciden abrir otra más grande.

¿os habéis fijado en la “caja” de la recepción?. Era de la tienda de la abuela Tomasa.

El abuelo también compra este “parador”, que alguna persona perdió en el casino… y en la zona anexa crea la fábrica de chocolate… y más allá una serradora… y un transformador de luz.

Él mismo producía la luz con un salto de agua en el río, en el paraje denominado “molino de la cruz”.

Y más adelante sitúa frente al “parador” el primer surtidor de gasolina – empezaban a cambiar los tiempos –

Entre otras aventuras, trajo a su tienda la primera bicicleta y organizó junto a unos amigos el primer autobús de lo que después sería la línea Madrid-Molina.

En el camino del tiempo se perdieron algunas batallas, pero hay tres empresas que permanecen:

  • La fábrica de chocolate
  • La tienda
  • Y este “Parador de Santa Rita”

 

Este esfuerzo de permanencia, de seguir atrapando los años, de recuerdo de lo que nuestros antepasados hicieron, se debe sobre todo a uno de los nietos,

Pedro Iturbe Saiz

Su empeño y tesón, su cabezonería lo han hecho posible.

Y ahora os contamos cómo esta casa ha llegado a nosotros.

La historia de esta casa.

En el reparto de la herencia del abuelo Paco, Francisco Iturbe morales esta casa le correspondió a una hija, lucia, cuyos descendientes vivían en Soria.

El nieto, Pedro Iturbe Saiz, en su empeño ilusiona a su esposa, Elba – nacida en puerto rico y que la conoce en Madrid donde estudiaba universidad – para comprar la casa a sus primos.

¡ya teníamos la casa! Pero lo único que valían eran sus paredes de piedra. Pasaron muchos años, dibujamos mil proyectos. Los hijos crecieron y pudimos afrontar la ilusión de verla habitable.

La casa es de planta cuadrada, como las de aquella época. Otra casa de ese época es el “esquileo”, muy bien conservada.

Sus muros de piedra en la base son de más de un metro de espesor. En la planta de llegada los muros son de 80 centímetros. En la siguiente de 70 y en la tercera de 60. Os podéis fijar en las ventanas que están puestas a medio muro. Es la piedra original colocada con adobe. Solo que limpia y sellada.

Los dinteles y vigas de madera son los originales, con sus doscientos años, limpios y recolocados.

Sus maderas. Los dinteles de las ventanas se limpiaron. Son los suyos. Las vigas son las originales de 200 años, también limpias y recolocadas. Como la casa se hundió por la escalera, la levantamos en acero y hormigón, pero se volvieron a colocar sus vigas de madera, ¿os gustan?

Los suelos. En la planta baja son de barro cocido. Hemos querido mantenernos lo más cerca de la época original de la casa. También hemos mantenido la división en tres naves y una escalera amplia, como fue la original.

Y la división de las tres naves, guardando una escalera amplia como la original.

Las plantas superiores las hemos dividido en pequeños espacios para disfrutar. un cuartito de estar con mecedora y un cómodo sillón, un rincón por si no te apetece salir y quieres comer algo en casa, habitaciones con camas para relajarse, después de tomar una reconfortante ducha caliente, y buena  calefacción tan necesaria en este lugar tan frío.

Con el tiempo pudimos recuperar un espacio que el abuelo había vendido y creamos un comedor. ¿Os habéis fijado en las losas de piedra del patio? Era el suelo original de lo que hoy es la cafetería.

Y desde aquí queremos dar las gracias:

Primero a los hijos que, no solo nos han dejado caminar con nuestro proyecto, sino que nos han ayudado en la limpieza y colocación de todas las vigas originales las instalaciones de luz, los colores de las paredes y los centros de flores, en la informática para reservas y facturación. Y además nos sustituyen cuando nos escapamos.

Gracias a todos los que leéis estas hojas. Nos confirmáis que mereció la pena. Que el pasado no se puede borrar, es nuestra historia.

Que con esta casa os podáis llevar un trocito de la historia del “señorío de Molina de Aragón”.