COMARCA MOLINA DE ARAGÓN – ALTO TAJO

RIO TAJO EN OTOÑO

Situado en el tercio sur de la comarca de Molina, en el sector occidental del sistema ibérico meridional, se encuentra el Parque natural del Alto Tajo. Esta espectacular sucesión de cañones fluviales horadadas por el joven río Tajo y sus afluentes en las parameras dominantes constituye uno de los sistemas de hoces más importantes de la península ibérica, tanto por su extensión como por el estado de conservación de los distintos ecosistemas que alberga.

El Parque Natural del Alto tajo y su área periférica de protección abarcan unas 176.000 ha. Constituyendo el quinto espacio natural protegido más extenso de España. Las unidades de paisaje más características lo constituyen los valles fluviales labrados en roca caliza y arenisca roja, las extensas parameras calizas y el rodenal.

Las hoces, ramblas y barrancos, procedentes de la erosión de la roca caliza y arenisca roja originan paredes verticales de decenas de metros de altura. Estas son lugar de nidificación de una importante comunidad de rapaces como buitres leonados, alimoches, águilas reales y perdicera y halcón peregrino entre otras especies. En el fondo de estos valles discurren las límpidas aguas de ríos y arroyos donde encontramos diversas comunidades animales en las que abundan las esquivas truchas que han dado especial renombre al Alto Tajo entre los pescadores. Aprovechando la humedad de los cursos de agua aparecen los bosques de ribera integrados por álamos, sauces, fresnos, avellanos y tilos con un variado cortejo arbustivo. A medida que nos alejamos del cauce y la humedad se hace menos patente aparecen tapizando la laderas de los valles extenso pinares de distintas especies de pino mezclados con quejigos, encinas, sabinas y boj entre otras especies.

El rodenal constituye una extensa zona marcada por el aflora-miento del rodeno o arenisca roja sobre la que vegetan extensas masas de pino resinero mezcladas en mayor o menor proporción con robles. El secular aprovechamiento de la resina ha marcado el aspecto de estos pinares donde todavía podemos contemplar los caras abiertas en los pinos para extraer este preciado producto del monte. Estas áreas boscosas albergan una valiosa representación de rapaces forestales como azores, gavilanes, águilas calzada y culebrera.

Las parameras son llanuras situadas a una altitud que oscila los de los 1100 a lo 1600 m. El riguroso clima de estas solo lo soportan la el pino silvestre, la sabina albar y rastrera cuyos bosques son característicos de estos enclaves. Estos bosques y los pastizales circundantes acogen una importante población de grandes mamíferos como ciervos, gamos, corzos y jabalíes.

Las principales poblaciones del parque en cuanto a número de habitantes y servicios son Checa, Peralejos de las Truchas, Zaorejas. Corduente y Poveda de la Sierra. Actualmente existen puntos de información del Parque Natural en Peralejos de las Truchas. Puente de Poveda, Puente de San Pedro, Checa y Villanueva de Alcorón.

MOLINA Y SU SEÑORÍO

En el centro de la comarca como capital destacada se encuentra la ciudad de Molina de Aragón, villa medieval, señorío independiente y a la que los avatares históricos han ido modelando como si de una hoz o cañón se tratara.
Declarada conjunto histórico-artístico por la gran belleza e interés de sus monumentos como el castillo-alcázar, construido por los Lara en los siglos XII Y XIII, el puente románico, numerosas iglesias como la de Sta. Clara construida a finales del s. XIII, en estilo de transición del románico al gótico. San pedro (S.W1), San Gil y San Felipe (S.XVII), conventos como el de San Francisco: palacios como el del Virrey de Manila. los Montesoro, los Arias, marqueses de Villel, los Embid, Garcés de Marcilla, etc.

Una vez visitada la ciudad de Molina podemos continuar nuestro viaje por las tierras del señorío para admirar hoces y cañones como el barranco de la Hoz en Ventosa, valles y parameras. monumentos naturales como la sierra de caldereros, zona de especial protección como los humedales de Torremocha del Pinar y extensos pinares y sabinares que pueblan nuestras Sexmas. Además de numerosas rutas monumentales y culturales como: la ruta del románico rural con inmejorables ejemplos en las ermitas de Sta. Catalina en Hinojosa, la de la Carrasca en Castellar, el monasterio de Buenafuente de Sistal en Cobeta y también de castillos y fortalezas como el de Zafra, Embid, Establés, Castilnuevo… estos son algunos de los ejemplos de una zona variada, rica llena de pueblos con encanto y gente hospitalaria que harán que su estancia sea inolvidable en estas tierras..

VALLE DEL MESA

El Valle del Mesa se sitúa en la zona más septentrional de la provincia de Guadalajara u limítrofe con la provincia de Zaragoza. Es un interesante espacio natural para los amantes de la naturaleza, donde se pueden practicar actividades relacionadas con el deporte, el ocio y el tiempo libre: senderismo, escalada y cicloturismo.

Destacan en el valle tres poblaciones de gran belleza paisajística y natural: Mochales, Villel y Algar. Mochales es el primer pueblo por el que discurre el río que les da nombre, el Mesa, fue una de las vías principales entre Castilla y Aragón, perteneció al Señorío de Molina y posteriormente a la familia de los Funes. La población queda encajonada entre dos cerros de gran-des dimensiones que lo dotan de una belleza espectacular, en el centro se encuentra la plaza mayor dedicada a Antonio Alba, héroe anónimo de la Guerra de la Independencia. A la salida una construcción conocida como la Mina, formada por un túnel subterráneo bajo el cerro para dar salida a las aguas y evitar las inundaciones de la población. También podemos ver los restos del antiguo castillo y de algunas casonas de es-tilo molinés.

Villel es el pueblo más grande de los tres que ocupan el valle, destaca su castillo roquero que por su estratégica situación, tuvo un lugar predominante en la defensa del territorio. Perteneció a la familia de los Funes que posteriormente alcanzaron el titulo de Marqueses de Villel. Un pequeño arco da paso a la Plaza Mayor dedicada al doctor Pedro Gómez Fernández y rodeada frondosos árboles y jardines. Entre los monumentos más importantes, están la iglesia parroquial del DNI, bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Asunción, con ricos retablos de pintura y escultura. Y también destacan los ejemplos de arquitectura tradicional. de casas-palacio como los de Semper-Ribas. Son los ríos Pequeño y Grande ó Mesa los que riegan las huertas de la población y se unen aguas abajo.
Algar de Mesa es el pueblo más pequeño de todos, pero también uno de los más bonitos, donde el agua crea un marco incomparable lleno de cascadas y chorreras, cobijadas por grandes roquedales que ha cincelado el paso del tiempo. A modo de balcón volado sobre el barranco se alza la población, adaptándose las viviendas a lo abrupto del terreno. Destacando como edificaciones importantes la iglesia de Sto. Domingo de Guzmán del S.XVI, aunque reedificada en 1944, como consecuencia de la devastación sufrida en la guerra civil española: la ermita de la virgen de los Albares y su plaza al más puro estilo aragonés.

El valle del Mesa junto con el Alto Tajo son algunas de las zonas de mayor interés del Señorío de Molina debido a su riqueza geológica, hidrológica y paisajística. Merecedero de una protección especial.

GASTRONOMÍA

La cocina tradicional molinesa tiene unos rasgos peculiares que justifican por sí solos un viaje a esta comarca.
En muchos de sus pueblos todavía pueden degustarse los típicos productos de «matanza», sus jamones y su exquisito «morteruelo».

Otros platos típicos son los «asados de cordero al horno», los «bolos con morro», las «manitas de cordero con sofrito de tomate», las «setas a la plancha» o al «ajillo» y «las migas».

Las «truchas asalmonadas» de nuestros ríos, se preparan de muy diversas maneras, fritas, escabechadas resultando siempre exquisitas. También son famosas las codornices y perdices a la Bea.

En invierno en el Alto Tajo son un verdadero manjar los platos trufados con trufa negra autóctona, especialmente las calderetas de cabrito. Y para mojar ese pan cocido» y la «leche frita».

HISTORIA DEL OBSERVATORIO DE MOLINA DE ARAGON

El transcurso del año 1937, y con motivo de ayudar a la aviación militar por la contienda que en esos momentos se desarrollaba en España, el EJÉRCITO DEL AIRE trasladó a la ciudad de MOLNA DE ARAGÓN un grupo de observadores meteorológicos para ayudar desde tierra, tanto a la aviación militar como comercial. Este observatorio se ubicó, en principio, en el paraje denominado PARADOR DE SANTA RITA, hasta el año 1989, y posteriormente, se situó en el COMPLEJO ESCOLAR VIRGEN DE LA HOZ. Al terminar este evento, y hasta el año 1947, no hubo ningún registro meteorológico en la zona. Fue este año cuando de nuevo el EJÉRCITO DEL AIRE se hizo cargo del montaje y explotación de un nuevo observatorio termopluviobarométrico a cargo del entonces teniente de aviación D Rafael SOUSA ALAEJOS y dos soldados que, prestando el servicio militar, se ocuparon de realizar las observaciones meteorológicas correspondientes. El motivo era claro, Molina de Aragón se encontraba en la vertical del pasillo aéreo MADRID-ZARAGOZA-BARCELONA. Las personas de edad todavía pueden recordar la ubicación de un faro lumínico en la TORRE DE ARAGÓN, que despedía un rayo luminoso, para prevenir a la aviación de la cercanía de sierras próximas. Este observatorio tiene a bien que, desde esa fecha de Enero de 1947 hasta hoy, y gracias a la perseverancia de los observadores que en ese momento estaban, de no tener ninguna laguna, ni diaria, ni horaria, en la realización de las observaciones que tenían concertadas. Motivo este que ha facilitado la informatización y depurado de su archivo Posteriormente este observatorio pasó a depender de la SUBSECRETARIA DE AVIACIÓN CIVIL, años más tarde al MINISTERIO DE OBRAS PÚBLICAS, y en la actualidad al de MEDIO AMBIENTE. Desde el 1 de Abril de 1973, este observatorio dejó de tener adscrito al mismo personal funcionario, utilizando sus instalaciones el colaborador del INM en Molina de Aragón.